Un gran número de gargantillas están recubiertas de oro

En la habitación de cualquier señorita normalmente se puede encontrar una caja donde coloca joyas y también bisutería del pasado que hoy en día no se las ponen porque están estropeadas o incluso porque no se acuerdan de que las tienen.

Algunas de estas joyas como por ejemplo pulseras y collares se podrán disfrutar si se adecentan tranquilamente de forma que resplandezcan como en temporadas pasadas.

Bastantes de estas alhajas eran de tonos plateados y dorados pues se hicieron con minerales que con el tiempo y por supuesto la brisa se han ocurecido. Lo que primeramente ideal es adivinar la clase de metal y sin duda el color que tienen hoy día.

Un gran número de gargantillas están recubiertas de oro y con el paso de los años pierden el color y es imposible recobrar ese tono pues sería preciso recubirlas una vez más de ese apreciado metal y en realidad es más barato obtener una pulsera moderna, mientras que sea de un metal poco valioso porque al ser de plata buena resultan menos asequibles.

La plata auténtica se estropea antes que otros metales y por supuesto se limpia con más dificultad. Para limpiar algunos aros debería utilizar un paño limpio y después frotar con energía con el objetivo de que el color negro no se vea, y si permanece lo ennegrecido tenemos métodos más eficaces como el bicarbonato, la pasta de dientes o el zumo de limón. Descarte componentes químicos que suelen dañar el metal y también podrá dañarse los ojos o las manos si toca ese líquido.

Si en su guardajoyas tiene muchos aretes y anillos de plata y tiene interés en que no se le oscurezcan es necesario adecentar estas piezas de joyería con compuestos adecuados.

Algunas veces en esos joyeros hay piezas que están deterioradas de manera que hay que llevarlas a la joyería con la intención de que las reparen, sin embargo muchas veces es mucho más caro que reparlas a través de varios métodos que verá en la red.

Observamos mujeres que no disponen de un cofrecillo con objeto de tener sus sortijas de manera que las colocan dentro de gavetas, así suelen perderse joyas debido al desorden.

Las hembras conservan bastantes piezas de joyería y lo más práctico será gastarnos el dinero en un joyero con amplitud que tenga bastantes departamentos con el objetivo de colocar adecuadamente todas las joyas. Los cofrecillos se venden en supermercados e incluso en joyerías en donde va a poder decidirse por el que más le convenza y obviamente pueda meterse en el espacio que tenga en su vivienda. Recuerde ponerlo donde no sea fácil encontrarlo por si pretenden estafarle.

Todas las alhajas de gran valor vienen en cajas con el fin de protegerlas de daños o rozamientos, en la mayor parte de las viviendas es muy común que tengan pulseras de elevado coste. Si no va a estar en su vivienda en unos días y no dispone de un seguro por hurtos en su vivienda, llévelas a un lugar que le ofrezca garantía, ya que podrán apropiarse de ellas los maleantes al no pesar mucho y por supuesto si son de oro es posible derretir el metal y llegar a un pacto con joyeros sin delicadeza que posteriormente lo usan para poder fabricar colgantes.

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